Los que lo conocían no entendían qué le pasaba de un
tiempo a esta parte. No parecía el mismo y llegaron a pensar, con escaso
criterio, que su vanidad había crecido exageradamente. En todos los espejos se
miraba, ante todos los escaparates se detenía.
Pero nadie sabía que, cuando se separaban,
él se llevaba la sonrisa de ella puesta en los labios. Por eso,
pasaba el día buscando donde reflejarse.
© JM Jurado