26/8/16

Nada ha terminado... INVOLVE. Día 13


Las despedidas pueden ser dolorosas, profundamente tristes y amargas. Pero también pueden contener una inmedible dosis de esperanza mezclada con las lágrimas, el sentimiento de un tiempo felizmente compartido, el deseo de un futuro mejor, la convicción de que el adiós es sólo un hasta luego, de que el tiempo es largo y las vidas no están escritas…

    Hoy ha sido nuestro último día con los magníficos chicos y chicas que el destino ha permitido que se cruzaran en nuestros caminos… desviados unos cuantos miles de kilómetros. No fuimos hasta esta encrucijada en México para dar clases, no nos adentramos en Magdalena Contreras para cubrir un expediente… Dejamos nuestras casas en busca de nuevos amigos a los que abrazar y con los que compartir. Y los amigos, cuando lo son sinceramente, se ayudan entre sí. Nosotros les hemos aportado una pequeña cuota de conocimiento y ellos, con una generosidad impagable, nos han entregado sus brazos, su sonrisa, sus ojos expectantes y su deseo de construir un futuro en el que sentirse plenos. Todos hemos hecho algo bueno: creer que el destino lo escribimos día a día y que es posible darle la forma imaginada por la ilusión.

    El Teatro Cadavieco, escenario que acoge la creatividad desarrollada en el Centro, fue el lugar perfecto en el que representar el fin de este prólogo de quince días que ha de dar paso al primer acto que comenzará en breve. Juegos, actuaciones, bailes colectivos, el precioso obsequio de danzas mexicanas, regalos… aires festivos en  los que las palabras de despedida se diluyen… El agasajo de una exquisita comida preparada por los chicos y chicas y sus familias, la celebración de los últimos cumpleaños, el repaso en imágenes de lo sucedido en este tiempo… Y, finalmente, de manera irremediable, los abrazos prolongados, las lágrimas incontenibles, los agradecimientos expresados con el corazón, las emociones sinceras recorriendo la piel. Un adiós que nadie deseaba cerrar…

    Han sido dos semanas de intensidad difícil de repetir en otro contexto. Todos hemos entregado lo mejor de nosotros, los voluntarios y los alumnos, dejando huellas imborrables en esa semilla que plantamos y ya está empezando a germinar. Nada ha terminado, todo continúa…


¡GRACIAS!

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