20/2/17

El encuentro


Ni ella era rubia con ojos verdes, ni su piel lisa y perfecta, ni sus pechos exuberantes. Ni él era moreno azabache con barba cerrada, ni medía un metro noventa, ni era musculoso.

Al verse por primera vez, tras meses de palabras, sólo palabras y nombres fingidos en la pantalla, supieron que ninguno de los dos era como dijeron ser.

Y también supieron, inmediatamente, que compartían algo maravilloso: la fantasía.

© JM Jurado

19/2/17

El héroe y el dragón

 

Aquella fue la batalla definitiva. El fuego del dragón parecía salir de los mismos infiernos. La espada del héroe se mostraba más grande y afilada que nunca. Ninguno de los dos consentiría la derrota.

Pero las leyendas han de permanecer indemnes en la memoria: el héroe terminó clavando el hierro en el corazón del dragón.

La princesa, espectadora del duelo, lloró durante doscientas lunas la pérdida de su verdadero amor.

© JM Jurado

#historiasdeamor

El dragón y el héroe


Héroe y dragón se enfrentaban de nuevo. Se conocían bien, habían batallado antes tantas veces... Y tantas veces regresaron a su castillo, a su caverna, con heridas sangrantes en el cuerpo cicatrizadas con rapidez y vacíos en el alma imposibles de recuperar…

Así seguiría siendo hasta el fin de los tiempos, mientras la princesa no terminara de decidirse por el apasionado fuego del dragón o la suave calma del héroe.

© JM Jurado

11/2/17

Copia de seguridad


Su nuevo ordenador no tenía lector de discos.

                -¿Puedes copiármelos? -le pidió.

               Los archivos de fotografías pasaban por la pantalla durante unos segundos contando toda una vida. En las imágenes estaban todos. Los que alguna vez fueron, los que ocupan un lugar sin tiempo, los que son y serán... Y estaba ella. Pero él nunca aparecía.

               Cuando terminó la copia, él comprendió su ausencia. Su álbum, su vida, era otra.

© JM Jurado


3/2/17

El hombro izquierdo


Ni cábalas ni dioses podían ayudarles a definir la materia del futuro, el de los días que habrían de venir. Sólo la incertidumbre encontraba un hueco entre las palabras y los deseos.

     Acomodó su cabeza en su hombro izquierdo, su preferido. Alargó el brazo y lo enlazó a su cintura, envolviendo el regalo ofrecido por ese instante. Ya vendrían los días hechos de distancia, cuando el reloj volviera a funcionar.

41 #setentapalabras
© JM Jurado

1/2/17

Añoranza


Aquella noche la extrañaba con la intensidad de esas madrugadas eternamente desveladas en las que falta el aire, con la añoranza de respirar junto a ella. Necesitaba verla, sentirla cerca.

Salió de la habitación. Tomó la calle. Esperó frente a su casa. Él sabía que ella terminaría asomándose al balcón. Sabría que estaba allí.

Comprendió entonces por qué algunos miran a las alturas cuando buscan la complicidad de los dioses.

© JM Jurado

La crisis


-Cada vez lo dan más pequeño -dijo ella.
-Será por la crisis. Ya no se libra nada de los recortes -contestó él, riendo.
Seria, quizá hasta algo enfadada, afirmó:
-Pues el hotel bien que lo cobra. No nos va a llegar para los dos.
-No te preocupes. Tiene solución.
Él abrió la puerta de la mampara de la ducha, llegó hasta ella y cogió el pequeño bote de gel.
-Compartamos.


© JM Jurado

30/1/17

El conflicto


Discutían con demasiada frecuencia.

Ella era la viva imagen de la rebeldía, no se callaba ante nada ni nadie. Él prefería el anonimato y la discreción. Ante las miradas inquisitoriales de los demás, ella alzaba la vista al tiempo que él bajaba los ojos. Ella quería salir mientras él ansiaba esconderse.

Ella y él sabían que, tarde o temprano, habrían de terminar resolviendo el conflicto de ocupar un mismo cuerpo.


© JM Jurado

28/1/17

Volar


En una pequeña maleta iba todo lo necesario. No hacía falta más equipaje. Las huidas han de ser ligeras, con los lastres desatendidos y el alma liviana, preparada para el impulso de los vientos más suaves.

Desde los enormes ventanales de la sala de embarque, ambos observaban en silencio el imparable movimiento de los aviones. Sin soltarse las manos, ellos ya volaban sin abandonar, aún, la firmeza de la tierra.

37 #setentapalabras
© JM Jurado

27/1/17

El tenis


El golpe fue impresionante. La bola que sacó Garrido en el último punto del último set de aquella final de dobles impactó directamente en la nuca de su compañero Uribe que, tambaleándose, terminó cayendo al suelo.

Garrido, inmóvil, buscó en la primera fila de espectadores a su novia. Ella lo miraba atónita, asustada, con un temblor distinto al sentido tres horas antes en el vestuario, entre los brazos de Uribe.


36 #setentapalabras
© JM Jurado