9/12/16

El pasillo




Era difícil hacerse oír entre el bullicio del pasillo:
   -¡Madre mía! No te hubiera reconocido por la calle.
   -¡Tú no has cambiado nada!
   -¡Joder, cuánto tiempo!
   -¿¡Qué es de tu vida!?
   -¡La hostia… qué bien te veo!
   -¡Vámonos! Que estos no esperan…
   Minutos después, el pasillo quedó vacío. La tristeza, el dolor, la soledad, la angustia y el miedo bajaban por el ascensor hasta el coche fúnebre, camino del crematorio.

© JM Jurado

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