22/12/14

El despiste




La mayor de sus ilusiones fue siempre tener una casa grande. Cuando, tras mil sacrificios, entró por primera vez a su nueva y enorme vivienda, se sintió la mujer más feliz del mundo. 

     Cuarenta y seis años después, ahora que se aproxima su primer centenario, sabe que todos aquellos esfuerzos merecieron la pena. Hoy, sus seis habitaciones le permiten despistar a la muerte durmiendo cada noche en una de ellas.

© JM Jurado

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