14/8/17

Encuentros y reencuentros. INVOLVE. Día 2


"Qué padre que abrieron una escuela así". Alejandra, directora de Fonabec, señala orgullosa las múltiples frases que llenan la pantalla en la que han ido apareciendo el esfuerzo, la esperanza, la ilusión, los sueños, el aliento y el talento de quienes mantienen vivo el proyecto que nos ha traído hasta aquí. La escuela padrísima es el CODAF de Magdalena Contreras, nuestro destino, y la autoría de la frase, tan cierta como el paso de los días y las noches, corresponde a uno de sus alumnos que, allí, encontró una nueva oportunidad para diseñar su propio futuro, nuestro propósito.

     Día de prólogos para un mismo relato aún no escrito y que será redactado a sesenta manos a lo largo de los próximos días. Primer preámbulo: o de como recibir la bienvenida de Karina y Alejandra en nombre de Iberdrola México y Fonabec en una reunión junto a los compañeros locales que se sumarán al proyecto de voluntariado. Segundo prefacio: o de como visitar y recorrer las oficinas de Iberdrola México dejando sobre cada mesa un saludo y una sonrisa (y un emocionado abrazo con Ericka, recién llegada de Brasil tras participar en la otra cara de la moneda de INVOLVE).

     Y, por fin, el tercer prólogo que, en realidad, pronto comenzó a confundirse con el verdadero relato: o de como una presentación puede terminar convirtiéndose en una fiesta. Nos esperaban y les esperábamos, en una especie de necesidad mutua por conocernos. Y allí estaban, en el Teatro Cadavieco, en el encuentro convocado por los dioses del futuro, la fortuna y la esperanza, los chicos y chicas con los que cruzaremos vidas, conocimientos y sentimientos durante dos semanas.

     Algunos dicen que la timidez, u otros factores habitualmente poco recomendables, pueden aparecer en ocasiones como ésta. Yo no creo en ello pero, por si acaso, Patricia, Ramir y Vinicius se encargaron de que esto no ocurriera. En un santiamén convirtieron el escenario y la sala del teatro en un ordenado caos circulatorio (muy distinto al que se sufre a cualquier hora del día en todas las partes de Ciudad de México) para que sus juegos de cadenas de nombres o un extraño zoológico de animales jugando al piedra, papel y tijera evacuaran las reticencias dejando paso a la alegría y las risas. Ya estábamos allí, con ellos y ellas, y con todas las consecuencias.

    Y si todos estos chicos y chicas son nuevos en INVOLVE, por los pasillos del CODAF iban y venían algunos que no lo eran tanto, que participaron el año pasado. Con ellos se produjo un reencuentro de vibrantes abrazos, intensos besos, enormes sonrisas y palabras entrecortadas que dieron fe de esa máxima no escrita que asegura que este proyecto cambia vidas.

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