28/1/17

Volar


En una pequeña maleta iba todo lo necesario. No hacía falta más equipaje. Las huidas han de ser ligeras, con los lastres desatendidos y el alma liviana, preparada para el impulso de los vientos más suaves.

Desde los enormes ventanales de la sala de embarque, ambos observaban en silencio el imparable movimiento de los aviones. Sin soltarse las manos, ellos ya volaban sin abandonar, aún, la firmeza de la tierra.

37 #setentapalabras
© JM Jurado

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